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jueves, 5 de noviembre de 2020

La reconquista de los derechos de la mujer en Irán

 

    

Jóvenes en manifestación de Irán. Imagen de Deutsche Welle.


Por Jorge Alberto Oropeza.


Después de casi cuatro décadas de la llegada del régimen islámico, el Consejo Guardián de Irán decidió permitir la candidatura femenil en 2021: un acto celebrado por las peleadoras por los derechos de la mujer, en un país consumido por el machismo sistémico instruido desde la revolución islámica.


En una conferencia de prensa dada el 10 de Octubre de este año habló Abbas-Ali Kadkhodaei, representante del cuerpo ultraconservador que gobierna Irán, en donde se explicó a los reporteros que no habría prohibición para candidatas femeninas en las elecciones del próximo año.


Aunque ha sido en su mayoría aceptado y celebrado por activistas por los derechos de las mujeres dentro de país, el proceso es apenas un paso más dentro del régimen instituido en 1979: en el portal de Asia Times, Khourosh Ziabari reportó que la elección de febrero del 2020 demostró una participación total de menos del 43%, mientras que en Tehran solamente se registró una participación del 22%. (Ziabari, 2020).


Para llegar a comprender el declive y posible desilusión de los ciudadanos del régimen, tendríamos que contextualizar la vida política de las mujeres después de la instauración de la República Islámica y la lucha de las ciudadanas para obtener un lugar en la opinión pública.


Después de la Revolución


A pesar de que en la revolución iraní tuvo una participación femenina alta, principalmente en su organización, muchos de los derechos ganadas durante la época del Shah (el rey) fueron removidos sistémicamente después del triunfo de la revolución. (Sanasarian, 1982). Por ejemplo, la abolición de los derechos instaurados que daban derechos sobre la planeación familiar y en su lugar corrió el rumor que se obligaría el uso hijab[1] o chador[2] según la nueva ley basada en la teocracia de la revolución.


Pronto, los rumores se convirtieron en realidad y el uso del velo se convirtió en obligatorio. Este último encendió protestas en todo el país, no por la pelea de derechos de la mujer, sino para mantener los derechos que ya se habían logrado durante la época del rey Muhammad.


Se hicieron varios intentos colectivos durante el año de instauración de la ley (1979), uno en marzo, otro en diciembre y uno después del decreto de la constitución islámica que eliminaría todo decreto hecho durante el régimen del Shah.


Estas manifestaciones fueron en su mayoría poco útiles: el ambiente político de Irán se oponía a los pequeños movimientos prerrevolucionarios. Por un lado, los ultraconservadores de derecha se oponían abiertamente a estas demostraciones y la izquierda no tenía una estrategia conjunta que persiguiera los objetivos de los derechos de la mujer.


Poco tiempo después, una de las activistas y primera mujer en servir el parlamento iraní, Farrokhroo Parsay, fue ejecutada. Ella sentó un precedente en el modelo Iraní desde antes de la revolución, buscando crear una visión igualitaria para las mujeres principalmente a través del sufragio femenino. En 1965 fue elegida ministra de educación y al mismo tiempo publicó en varias revistas de publicación científica en equidad de género. (Hansen, 2009).


 Fue la primera vez que una mujer ocupó un puesto político de tal nivel; también fue la primera demostración del régimen bajo la ley teócrata al fusilarla viva después de casi un año de cárcel.


Los cambios durante el régimen islámico y el activismo iraní


Hasta el año 2000, la constitución elaborada por la derecha ultraconservadora del régimen instauró varias leyes que violaban los derechos de la mujer no sólo en las esferas públicas, sino también privadas.


La investigadora Majid Mohammadi en su artículo “Iranian Women and the Civil Rights Movement in Iran: Feminism Interacted” de 2007, explicó algunos ejemplos que limitaron la vida publica y privada de la mujer en su tiempo: la inhabilidad de trabajar, divorciarse, trabajar o salir de casa sin permiso de su esposo, segregación por sexo en escuelas, autobuses, actividades educativas y códigos de vestir rigurosos (uso de velo obligatorio), entre otros. (Mohammadi, 2007).


Las leyes instauradas dieron una disparidad social enorme, desde meterse en la vida privada, desde si podían estudian, cómo se podían vestir, hasta aspectos de la vida pública cómo la aparición de cantantes femeninas en la radio, al punto de reforzar la idea de castidad religiosa y modestia como valor y parte de la moral pública. Sobre todo, prohibieron a la mujer de participar en rangos militares y de poder participar en cualquier rango judicial o administrativo.


Ante esto, Majid (2007) comentó que una ola de feminismo nació a pesar de las desventajas sistémicas y estructurales. Después del comienzo de la guerra de Iran e Iraq, el activismo comenzó a elevarse en la era posrevolucionaria a través de círculos seculares o religiosos y espacios académicos. Hacia finales de los años ochenta, un sondeo registró que más del 50% de ocupación universitaria era femenina. Esto empujaría el interés académico en estudios de género y ayudaría a las nuevas generaciones a interesarse por la opinión pública. (Mohammadi, 2007).


Hacia los años noventa, la presión por reformas sociales y desarrollo tomaron su camino: la actitud de las nuevas generaciones sobre las relaciones maritales y el divorcio cambiaron. El cambio de la tasa de divorcios de ocho por cada 100 matrimonios en 1988 a doce por cada 100 en 1996 demostraron un creciente movimiento por los derechos de decisión dentro de su familia. (Mohammadi, 2007).


El cambio en 1992 en la integración de las mujeres a la fuerza de empleo, así como las reformas en los movimientos civiles del parlamento iraní en 1996 empujaron a grandes cambios dentro de la sociedad iraní. La forma en que las relaciones seculares y académicas avanzaron a final de la década dieron paso a una generación que basó la pelea por los derechos de la mujer iraní desde una perspectiva nueva.


El cambio en la vida política y social actual


Actualmente no hay una prohibición legal explícita en contra de la vida política de las mujeres en Irán. Sin embargo, Reza Shafiee (2017) mencionó en su artículo para el portal Al Arabiya que a pesar de que los teócratas que lideran la nación no se oponen a la equidad de género, las leyes siguen dando un trato subhumano en el país. (Shafiee, 2017).


Las prohibiciones sociales han continuado, desde la demostración de tortura y humillación pública por la vestimenta y el exceso de la brutalidad policiaca en casos. Ahora el acceso a Youtube nos permitió ver uno de muchos ejemplos, el caso de una chica de 14 años brutalmente lastimada por usar pantalones de mezclilla rasgados en 2014.


Una de las restricciones sociales fuertes que continúan es el impedimento de asistir y ver partidos de fútbol. En Octubre de 2019 miles de mujeres se manifestaron en Tehran y entraron al estadio mixto después de casi 31 años de estar vetadas de eventos públicos.


 El acceso se dio únicamente a cuatro mil mujeres, después de que una seguidora de partidos fuera perseguida legalmente por tratar de entrar a un estadio sin permiso y en protesta se incendiara enfrente de un juzgado en Tehran. La denominada “Chica Azul de Irán” se volvió viral en redes sociales y volvió a levantar la discusión del rol de la mujer en la sociedad iraní.


A través de los años el número de mujeres participantes en la vida pública ha aumentado, en especial en el ámbito electoral.


Un ejemplo reciente fue Azam Taleghani, exministra e hija de un teólogo y reformista importante, Ayatollah Mahmoud Taleghani. Ella se registró cinco veces consecutivas para las elecciones presidenciales entre 1997 y 2017 y el Consejo Guardián de Irán descalificó su participación en cada una de las veces hasta su muerte en 2019. (Ziabari, 2020).


Algo que quedó claro de la participación de Azam es que los estudios de la mujer al igual que la participación política están fuertemente arraigados en los círculos seculares, creando su propia visión de estudios de equidad de género desde una postura no occidental.


Se espera que el prospecto de candidatos femeninos apoye al incremento de la participación electoral e inspire la legitimidad del estado. Samaneh Savadi, activista por los derechos de equidad de género Iraní comentó: “A pesar de que las mujeres en Irán tienen derecho a votar, manejar, a la educación y ahora a estar en las elecciones parlamentales, la lista por los derechos que están peleando es interminable”. (Ziabari, 2020).


“En algunos casos, estos son derechos humanos básicos, como la maternidad de sus hijos, el derecho al divorcio, a dejar el país o tomar algún trabajo durante el matrimonio”, comentó la activista.


El anuncio para el registro de las candidaturas femeninas presidenciales es un paso más para el cambio continuo, no sólo de la vida y esfera política de las mujeres en Irán, sino de los derechos humanos que afectan la calidad de vida en los aspectos públicos y privados de la vida de la mujer en Irán.

 

Referencias

Center for Human Rights in Iran. (2019, 15 octubre). Women in Iran Make History as Thousands Attend Football Game. https://iranhumanrights.org/2019/10/women-in-iran-make-history-as-thousands-attend-football-game/

Hansen, L. H. (2009, 23 agosto). Executed But Not Forgotten: Iran’s Farrokhroo Parsay. NPR. https://www.npr.org/templates/story/story.php?storyId=112150486

Mohammadi, M. M. (2007). Iranian Women and the Civil Rights Movement in Iran: Feminism Interacted. Journal of International Women Studies, 9(1), 1-22. https://vc.bridgew.edu/jiws/vol9/iss1/1/

Shafiee, R. S. (2020, 20 mayo). Iran: Where the regime opposes women’s rights. Al Arabiya English. https://english.alarabiya.net/en/perspective/features/2017/11/21/Iran-Where-the-regime-opposes-women-s-rights

Ziabari, K. Z. (2020, 20 octubre). Iran clears path for women to run for president. Asia Times. https://asiatimes.com/2020/10/iran-clears-path-for-women-to-run-for-president/



[1] Tela utilizada en la religión del Islam que solamente cubre su cabeza, en específico el cabello.

[2] Tela utilizada en la religión del Islam en dónde se cubre su cuerpo y cabello y sólo permite ver su cara.

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