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lunes, 29 de abril de 2019

Del último domingo de Ramos: La necesidad del periodismo crítico en México




  • El 12 de Abril Jorge Ramos tuvo una interacción con el presidente Andrés Manuel López Obrador que ha generado comentarios del tema.
  •  ¿Cuáles son las implicaciones de las interacciones democráticas en México? Entrevistamos al Dr. En Periodismo, Jorge Alberto Hidalgo para entender la interacción.
  • “Necesitamos regresar a este periodismo trascendental, que ayuden a los procesos democratizador del país” comentó el académico.
Por Jorge A. Oropeza

“Si no es contrapoder, no es periodismo.” Es la frase que tiene el periodista Jorge Ramos en su Twitter; el periodista ha sido categorizado como polémico y, tanto criticado como exaltado, dentro de la esfera de la opinión pública mexicana después del encuentro con el actual presidente Andrés Manuel López Obrador.




“Los periodistas y el presidente estamos aprendiendo a coexistir. Pero habitamos espacios distintos.” Comenta Jorge Ramos en su columna del periódico New York Times, días después del encuentro. “Es un extraordinario ejercicio democrático. Los periodistas preguntan lo que quieren, con micrófono en mano y un límite de dos preguntas […]” detalló el periodista. Pero ¿Qué es lo que nos deberíamos estar preguntando sobre esta interacción periodismo-gobierno? Para indagar sobre la coexistencia de la esfera pública y el espíritu crítico del periodismo en México, se entrevistó al doctor en periodismo, catedrático de posgrado e investigador de la Universidad Anáhuac, Jorge Alberto Hidalgo.

El pasado 12 de Abril de 2019 el periodista Jorge Ramos tuvo un intercambio de opiniones con el actual presidente Andrés Manuel López Obrador, ¿Qué opina del intercambio de palabras?

Quisiera poner en contexto: […] estamos acostumbrados a tener un periodismo pasivo [en dónde] prácticamente podemos decir que tenemos una línea paternalista presidencial y acrítica […]. Cada vez que hablaba el presidente era un “si señor” o “lo que usted diga señor” y nadie lo cuestiona. Lo que vimos ese día [el 12 de Abril], es lo que deberíamos ver todos los días […]. Si el jefe de prensa de presidencia está convocando a para que todos los días haya estas conferencias mañaneras, lo lógico sería tener una estructura de diálogo. Implica que alguien salga, ponga su agenda personal o privada en la pública y que los periodistas pregunten, investiguen y vean la información. Por lo tanto, lo que vimos ese día es algo que no ocurre y deberíamos estar viendo.
Tan no lo vemos y tanto miedo hay que vuelva ocurrir que el presidente, días después, le recordó a la prensa que “por algo están aquí”. Nuestro actual presidente no admite la réplica o una posición diferente a él y cualquier otra posición a la suya es su enemiga. Hoy la prensa mexicana esta en ese filo de la navaja: lo han cuestionado tanto que a esta prensa le ha llamado “fifí” y son aquellos que “quieren golpearlo”, “los que trabajan para la mafia del poder” y “los corruptos”.

Justamente hablando de la “prensa fifí”, ¿Qué opina de la “prensa fifí”? ¿Existe como tal una prensa de esa temática? ¿O es un vocabulario más catalogar a sus contrincantes?

Veras, prácticamente en la retórica del presidente cualquiera que esté en contra del “pueblo sabio” se vuelve “los “ricos monstruosos” o “la mafia del poder”. [El presidente] utiliza este adjetivo calificativo para decirle a la prensa a los “vendidos” p los que trabajan para la mafia de poder. En su momento, en la época de Madero claro que existía una prensa “fifí”, y justamente [él] retoma esto para usarlo como una afirmación que descalifique a lo que esté en contra de él.

Retomando esta parte de “los vendidos”: el fin de semana del 20 de Abril nació el hashtag #AMLORenuncia en Twitter. Se discutió mucho sobre los “bots” de ambos lados para llevar la plática de la esfera pública y que si los que apoyaban los bandos eran reales. ¿Cómo cree que los “bots” de redes sociales han afectado la esfera de opinión pública?

Te diré algo: ¿Qué es lo que ocurre? En la vida real tenemos dos lados: los que están a favor y los que están en contra. Siempre hay una bola de indecisos en medio. La pregunta es: ¿Los indecisos están en esta conversación? Esa sería la primera interrogante. Cuando hablamos de opinión pública asumimos que todos están participando […] sin embargo y cuándo hablamos de Twitter, no necesariamente sucede. Hay más de 15 millones de usuarios en la plataforma en un país de más de 129 millones de habitantes y en dónde más de 80 millones de personas están conectadas a internet.
Y de ésas 80 millones,  tan sólo 15 son parte de la red social. No representan ni una tercera parte de los usuarios totales particularmente. Se calcula incluso que más del 50% de esos usuarios son fantasmas, “zombies” o “bots”. Ahora calcula los que posiblemente estén en el ámbito dónde se desarrolla la opinión pública. ¿Cuántos quedan en el medio? La opinión pública, ¿es realmente opinión pública? Primero tendría que poner en la mesa un tema de opinión pública y dos, que haya un diálogo entre diferentes [personas] para tener una lógica discursiva, qué no se da. Se genera al interior, lo que llama un colega Jose Luis López Aguirre, como “buzz”. No es diálogo, es ruido. Estos “bots” y sujetos que trabajan para mover “la supuesta opinión pública” generan ruido. Amplifican el ruido, quieren ser distractores. Entonces lo que quieren hacer es aturdirte, ese es su objetivo. No que dialogues, sino que te hartes. Están haciendo lo que antes llamábamos como “Caja China”.

Claro, entonces necesitamos regresar y fomentar una cultura de debate, del diálogo. No sirve solamente seguir o dar un “retweet”.

Claro, lo que pasa es que no podemos generar una cultura del diálogo si no estamos alfabetizados para la comunicación. [Esto] Implica escuchar, ser empático con el otro y a partir de ahí generar un juicio propio. Y no creo que estemos todavía preparados: seguimos en la audiencia pasiva que quisiera ser activa. Nuestra actividad es un “repost”, un “retweet”, el “ver que pasa” pero no estar involucrados. No proponemos, no somos activos ni generamos crítica. Esto requiere un nivel de madurez cívica que no hay y se requiere. Para ello necesitamos educar a las audiencias pero no lo estamos haciendo. […] Los medios no están listos, las audiencias no están listas y no les interesa enseñarles. Aunque los medios digan que están para generar opinión pública, polarizan aún más lo polarizado.

Justo hablando de polarizar ¿Cuál sería la diferencia entre tener una postura crítica o de oposición como periodista (cómo la que da Ramos) y solamente tener una posición polarizada?

Sobre la parte polarizada: tu como periodista eres un mediador de la realidad por lo que ayudo en mis audiencias a que vean un fenómeno o algo que tu no estabas viviendo. Ya que lo ves, mi misión como periodista es que veas todas las aristas del fenómeno y después tu [como audiencia] generes tu propio juicio de la realidad. ¿Cuál es el tema? Hay que cuestionarnos si lo que hizo Jorge Ramos en realidad fue decirle a la gente:  “Aquí hay un problema que el gobierno no muestra y necesitamos verla”. […] Habría que cuestionar si quería encontrar información para entender el problema. […] [Alguna información] Que ayudará a generar a la gente su propio juicio y no sólo que, como el presidente, solo muestra un parte del problema. Fue más un:  “yo también sólo muestro otra cara diferente del problema”, y no la totalidad o el total de las cifras. No está ayudando a la gente a generar una opinión.
Y ese es el gran tema, pareciera que Jorge Ramos estaba más interesado en ganar una notoriedad como periodista que indagar en el tema como tal. [Esto] Ya que nadie estaba confrontando al presidente. […] Llega y dice: voy a usar entonces el pretexto de la pregunta crítica, indagatoria, confrontativa pero no por interesarme “que salga a la luz el tema” sino hacerme más notorio. Él, al ver que presidencia no da la opinión completa, cuestionó entonces esta información. Pero en lugar de seguir y quizá agarrar una agenda personal y decir “Si el gobierno no da está información al pueblo entonces yo me encargaré de encontrar estos datos a cómo de lugar”. Ahí habría demostrado que si le interesaba el hecho. […] Hoy lo recordamos como el “héroe periodista” Jorge Ramos o como “el valiente”, pero no por haber hecho una contribución a detener la violencia en México. Decimos Jorge Ramos: el que se enfrentó al presidente. Y deberíamos decir:  Jorge Ramos, el que reveló las cifras de la violencia en México totales. Todos exaltaron la figura del periodista en su lugar. […]Hoy el papel de Jorge Ramos es como lo fue la Aristegui en el sexenio de Peña Nieto. Carmen era la combativa, la que cuestionaba y hoy por hoy no se sabe dónde quedó este espíritu.

Claro u de hecho Jorge vuelve a escribir de él en su columna del New York Times. Justo hablando de Aristegui: ya habló y llegó de nuevo a Radiocentro. Retomando esto del “espíritu combativo” que tuvo Carmen ¿Cree que la prensa mexicana también ha sido crítica en otros sexenios? ¿Ha habido otras personas que han tenido esta postura como Carmen y Ramos?

Siempre vamos a encontrar gente con esta postura. Además de Carmen estuvo en su momento Solorzano en el canal 40, gente como Luis Cárdenas y un Carlos Loret de Mola que era un periodista joven crítico, combativo. Lo que pasa es que llega un momento en dónde estos periodistas o una de dos: O logran mantener una independencia total, alejada de los espacios mainstream en dónde los reconoce sólo una élite crítica y tienen un grupo minúsculo de audiencia. Los otros son lo que quieren tener mayor audiencia y como Loret, que antes era un periodista joven y crítico, queda casado tal con el sistema que cualquier posición crítica no se le cree. […] No podría decirte que se “venden al sistema” sino que de repente, empatizan con el sistema y te hacen dudar de su forma crítica. Siempre va a haber alguien que le diga y cuestione ¿hasta dónde es crítica esta persona? Y más hablando de su línea editorial. […]
Y es algo natural. El problema no es tener posiciones: de ultraderecha, derecha o izquierda, sino no decirle al público que son críticos cuando no. En el mundo hay periódicos en el mundo que dicen “si, soy de derecha y estoy a favor del CNTE o tal”. Pero lo dicen.  Yo no espero que busquen una posición contraria cuando me leen y leen mi periódico buscando cierta postura e información. […] En México no, acá usamos banderas prestadas. Nos llamamos “críticos”, ultra de izquierda cuándo se trabaja en periódicos de Derecha. Y eso es lo que no se vale.

Si, claro. Retomando esta parte de las audiencias pasivas y como cierre a la entrevista, ¿Qué cree que haría falta para hacer periodismo crítico en México?
Yo te digo que nos falta una doble alfabetización. […] Venimos de la época industrial en dónde el periodismo era artesanal, casi de oficio. Y luego pasamos a la época de las universidades, de la formación. En los ochentas se dio una vocación “profesionalizada”, en dónde periódicos como el Excélsior y los periodistas “nacían” para ser periodistas e informar. Eran una extensión pro-vocacional, pero ahora estamos formando “artesanos certificados”. Por que hoy muchos de estos dijeron: aquí puedo ser famoso, puedo ser rico y estoy en la esfera de discusión. […] Necesitamos regresar a este periodismo trascendental, que ayuden a los procesos democratizador del país. Pero para esto necesitamos formar al periodista y formar a la audiencia. Recordarles a los periodistas que su trabajo va a cambiar el futuro. Así como yo audiencia te pido que seas trascendental en la información, los periodistas puedan también regresar y proveer esa información. […] Nos ha faltado incidir en la llaga como universidades y profesionales y que, desde su oficio y vocación periodístico, cambien el mundo. […] Con esa labor y el entrenar las audiencias, así como el trabajo dual es lo que nos hace falta. Audiencias trascendentales con periodistas trascendentales.
Para leer más sobre el trabajo del Dr. Jorge Alberto Hidalgo y su trabajo en investigación, da clic aquí.


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