- El 12 de Abril Jorge Ramos tuvo una interacción con el presidente Andrés Manuel López Obrador que ha generado comentarios del tema.
- ¿Cuáles son las implicaciones de las interacciones democráticas en México? Entrevistamos al Dr. En Periodismo, Jorge Alberto Hidalgo para entender la interacción.
- “Necesitamos regresar a este periodismo trascendental, que ayuden a los procesos democratizador del país” comentó el académico.
Por Jorge A. Oropeza
“Si no
es contrapoder, no es periodismo.” Es la frase que tiene el periodista Jorge
Ramos en su Twitter; el
periodista ha sido categorizado como polémico y, tanto criticado como exaltado,
dentro de la esfera de la opinión pública mexicana después del encuentro con el
actual presidente Andrés Manuel López Obrador.
“Los
periodistas y el presidente estamos aprendiendo a coexistir. Pero habitamos
espacios distintos.” Comenta Jorge Ramos en su columna del
periódico New York Times, días después del encuentro. “Es un extraordinario
ejercicio democrático. Los periodistas preguntan lo que quieren, con micrófono
en mano y un límite de dos preguntas […]” detalló el periodista. Pero ¿Qué es
lo que nos deberíamos estar preguntando sobre esta interacción
periodismo-gobierno? Para indagar sobre la coexistencia de la esfera pública y
el espíritu crítico del periodismo en México, se entrevistó al doctor en
periodismo, catedrático de posgrado e investigador de la Universidad Anáhuac,
Jorge Alberto Hidalgo.
El pasado 12 de Abril de 2019 el
periodista Jorge Ramos tuvo un intercambio de opiniones con el actual
presidente Andrés Manuel López Obrador, ¿Qué opina del intercambio de palabras?
Quisiera
poner en contexto: […] estamos acostumbrados a tener un periodismo pasivo [en
dónde] prácticamente podemos decir que tenemos una línea paternalista
presidencial y acrítica […]. Cada vez que hablaba el presidente era un “si
señor” o “lo que usted diga señor” y nadie lo cuestiona. Lo que vimos ese día [el
12 de Abril], es lo que deberíamos ver todos los días […]. Si el jefe de prensa
de presidencia está convocando a para que todos los días haya estas
conferencias mañaneras, lo lógico sería tener una estructura de diálogo.
Implica que alguien salga, ponga su agenda personal o privada en la pública y
que los periodistas pregunten, investiguen y vean la información. Por lo tanto,
lo que vimos ese día es algo que no ocurre y deberíamos estar viendo.
Tan no
lo vemos y tanto miedo hay que vuelva ocurrir que el presidente, días después, le
recordó a la prensa que “por algo están aquí”. Nuestro actual presidente no
admite la réplica o una posición diferente a él y cualquier otra posición a la
suya es su enemiga. Hoy la prensa mexicana esta en ese filo de la navaja: lo han
cuestionado tanto que a esta prensa le ha llamado “fifí” y son aquellos que
“quieren golpearlo”, “los que trabajan para la mafia del poder” y “los
corruptos”.
Justamente hablando de la “prensa fifí”, ¿Qué
opina de la “prensa fifí”? ¿Existe como tal una prensa de esa temática? ¿O es
un vocabulario más catalogar a sus contrincantes?
Veras,
prácticamente en la retórica del presidente cualquiera que esté en contra del
“pueblo sabio” se vuelve “los “ricos monstruosos” o “la mafia del poder”. [El
presidente] utiliza este adjetivo calificativo para decirle a la prensa a los
“vendidos” p los que trabajan para la mafia de poder. En su momento, en la
época de Madero claro que existía una prensa “fifí”, y justamente [él] retoma
esto para usarlo como una afirmación que descalifique a lo que esté en contra
de él.
Retomando esta parte de “los vendidos”: el
fin de semana del 20 de Abril nació el hashtag
#AMLORenuncia en Twitter. Se discutió mucho sobre los “bots” de ambos lados para
llevar la plática de la esfera pública y que si los que apoyaban los bandos
eran reales. ¿Cómo cree que los “bots” de redes sociales han afectado la esfera
de opinión pública?
Te diré
algo: ¿Qué es lo que ocurre? En la vida real tenemos dos lados: los que están a
favor y los que están en contra. Siempre hay una bola de indecisos en medio. La
pregunta es: ¿Los indecisos están en esta conversación? Esa sería la primera
interrogante. Cuando hablamos de opinión pública asumimos que todos están
participando […] sin embargo y cuándo hablamos de Twitter, no necesariamente
sucede. Hay más de 15 millones de usuarios en la plataforma en un país de más
de 129 millones de habitantes y en dónde más de 80 millones de personas están
conectadas a internet.
Y de
ésas 80 millones, tan sólo 15 son parte
de la red social. No representan ni una tercera parte de los usuarios totales
particularmente. Se calcula incluso que más del 50% de esos usuarios son
fantasmas, “zombies” o “bots”. Ahora calcula los que posiblemente estén en el
ámbito dónde se desarrolla la opinión pública. ¿Cuántos quedan en el medio? La
opinión pública, ¿es realmente opinión pública? Primero tendría que poner en la
mesa un tema de opinión pública y dos, que haya un diálogo entre diferentes
[personas] para tener una lógica discursiva, qué no se da. Se genera al
interior, lo que llama un colega Jose Luis López Aguirre, como “buzz”. No es diálogo, es ruido. Estos “bots”
y sujetos que trabajan para mover “la supuesta opinión pública” generan ruido.
Amplifican el ruido, quieren ser distractores. Entonces lo que quieren hacer es
aturdirte, ese es su objetivo. No que dialogues, sino que te hartes. Están
haciendo lo que antes llamábamos como “Caja China”.
Claro, entonces necesitamos regresar y
fomentar una cultura de debate, del diálogo. No sirve solamente seguir o dar un
“retweet”.
Claro,
lo que pasa es que no podemos generar una cultura del diálogo si no estamos
alfabetizados para la comunicación. [Esto] Implica escuchar, ser empático con
el otro y a partir de ahí generar un juicio propio. Y no creo que estemos todavía
preparados: seguimos en la audiencia pasiva que quisiera ser activa. Nuestra
actividad es un “repost”, un “retweet”, el “ver que pasa” pero no estar
involucrados. No proponemos, no somos activos ni generamos crítica. Esto
requiere un nivel de madurez cívica que no hay y se requiere. Para ello
necesitamos educar a las audiencias pero no lo estamos haciendo. […] Los medios
no están listos, las audiencias no están listas y no les interesa enseñarles.
Aunque los medios digan que están para generar opinión pública, polarizan aún
más lo polarizado.
Justo hablando de polarizar ¿Cuál sería la
diferencia entre tener una postura crítica o de oposición como periodista (cómo
la que da Ramos) y solamente tener una posición polarizada?
Sobre
la parte polarizada: tu como periodista eres un mediador de la realidad por lo
que ayudo en mis audiencias a que vean un fenómeno o algo que tu no estabas viviendo.
Ya que lo ves, mi misión como periodista es que veas todas las aristas del fenómeno
y después tu [como audiencia] generes tu propio juicio de la realidad. ¿Cuál es
el tema? Hay que cuestionarnos si lo que hizo Jorge Ramos en realidad fue decirle
a la gente: “Aquí hay un problema que el
gobierno no muestra y necesitamos verla”. […] Habría que cuestionar si quería
encontrar información para entender el problema. […] [Alguna información] Que
ayudará a generar a la gente su propio juicio y no sólo que, como el presidente,
solo muestra un parte del problema. Fue más un: “yo también sólo muestro otra cara diferente
del problema”, y no la totalidad o el total de las cifras. No está ayudando a
la gente a generar una opinión.
Y ese
es el gran tema, pareciera que Jorge Ramos estaba más interesado en ganar una
notoriedad como periodista que indagar en el tema como tal. [Esto] Ya que nadie
estaba confrontando al presidente. […] Llega y dice: voy a usar entonces el
pretexto de la pregunta crítica, indagatoria, confrontativa pero no por
interesarme “que salga a la luz el tema” sino hacerme más notorio. Él, al ver
que presidencia no da la opinión completa, cuestionó entonces esta información.
Pero en lugar de seguir y quizá agarrar una agenda personal y decir “Si el gobierno
no da está información al pueblo entonces yo me encargaré de encontrar estos
datos a cómo de lugar”. Ahí habría demostrado que si le interesaba el hecho.
[…] Hoy lo recordamos como el “héroe periodista” Jorge Ramos o como “el
valiente”, pero no por haber hecho una contribución a detener la violencia en
México. Decimos Jorge Ramos: el que se enfrentó al presidente. Y deberíamos
decir: Jorge Ramos, el que reveló las
cifras de la violencia en México totales. Todos exaltaron la figura del
periodista en su lugar. […]Hoy el papel de Jorge Ramos es como lo fue la
Aristegui en el sexenio de Peña Nieto. Carmen era la combativa, la que
cuestionaba y hoy por hoy no se sabe dónde quedó este espíritu.
Claro u de hecho Jorge vuelve a escribir
de él en su columna del New York Times. Justo hablando de Aristegui: ya habló y
llegó de nuevo a Radiocentro. Retomando esto del “espíritu combativo” que tuvo
Carmen ¿Cree que la prensa mexicana también ha sido crítica en otros sexenios?
¿Ha habido otras personas que han tenido esta postura como Carmen y Ramos?
Siempre
vamos a encontrar gente con esta postura. Además de Carmen estuvo en su momento
Solorzano en el canal 40, gente como Luis Cárdenas y un Carlos Loret de Mola
que era un periodista joven crítico, combativo. Lo que pasa es que llega un
momento en dónde estos periodistas o una de dos: O logran mantener una
independencia total, alejada de los espacios mainstream en dónde los reconoce sólo una élite crítica y tienen un
grupo minúsculo de audiencia. Los otros son lo que quieren tener mayor
audiencia y como Loret, que antes era un periodista joven y crítico, queda
casado tal con el sistema que cualquier posición crítica no se le cree. […] No
podría decirte que se “venden al sistema” sino que de repente, empatizan con el
sistema y te hacen dudar de su forma crítica. Siempre va a haber alguien que le
diga y cuestione ¿hasta dónde es crítica esta persona? Y más hablando de su
línea editorial. […]
Y es
algo natural. El problema no es tener posiciones: de ultraderecha, derecha o
izquierda, sino no decirle al público que son críticos cuando no. En el mundo
hay periódicos en el mundo que dicen “si, soy de derecha y estoy a favor del
CNTE o tal”. Pero lo dicen. Yo no espero
que busquen una posición contraria cuando me leen y leen mi periódico buscando
cierta postura e información. […] En México no, acá usamos banderas prestadas.
Nos llamamos “críticos”, ultra de izquierda cuándo se trabaja en periódicos de
Derecha. Y eso es lo que no se vale.
Si, claro. Retomando esta parte de las
audiencias pasivas y como cierre a la entrevista, ¿Qué cree que haría falta
para hacer periodismo crítico en México?
Yo te
digo que nos falta una doble alfabetización. […] Venimos de la época industrial
en dónde el periodismo era artesanal, casi de oficio. Y luego pasamos a la
época de las universidades, de la formación. En los ochentas se dio una
vocación “profesionalizada”, en dónde periódicos como el Excélsior y los
periodistas “nacían” para ser periodistas e informar. Eran una extensión pro-vocacional,
pero ahora estamos formando “artesanos certificados”. Por que hoy muchos de
estos dijeron: aquí puedo ser famoso, puedo ser rico y estoy en la esfera de
discusión. […] Necesitamos regresar a este periodismo trascendental, que ayuden
a los procesos democratizador del país. Pero para esto necesitamos formar al
periodista y formar a la audiencia. Recordarles a los periodistas que su
trabajo va a cambiar el futuro. Así como yo audiencia te pido que seas
trascendental en la información, los periodistas puedan también regresar y
proveer esa información. […] Nos ha faltado incidir en la llaga como
universidades y profesionales y que, desde su oficio y vocación periodístico,
cambien el mundo. […] Con esa labor y el entrenar las audiencias, así como el
trabajo dual es lo que nos hace falta. Audiencias trascendentales con
periodistas trascendentales.
Para
leer más sobre el trabajo del Dr. Jorge Alberto Hidalgo y su trabajo en
investigación, da clic aquí.


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